Lo que debía ser un regreso tranquilo tras una jornada en la Capital se convirtió en una pesadilla para un hombre de 55 años. El hecho ocurrió cerca de las 2:50 de la mañana en la intersección de las calles Perú y Pellegrini, una zona de constante movimiento nocturno que se vio sacudida por la violencia de un sujeto que operaba como "trapito".
Amenaza de muerte y resistencia
Según la denuncia radicada en la Comisaría Comunitaria Nº 1, el comerciante se disponía a abordar su camioneta estacionada cuando fue interceptado por un individuo de contextura delgada y tez trigueña, quien vestía una pechera naranja flúor. Con una actitud marcadamente hostil, el sujeto le exigió dinero de forma imperativa: "Págame, te la cuidé a la camioneta".
Ante la negativa del propietario, quien le aclaró que no había solicitado ningún tipo de vigilancia, la situación escaló de inmediato. El agresor extrajo de entre sus ropas un elemento punzante similar a un cuchillo y avanzó hacia la víctima. Gracias a sus reflejos, el comerciante logró subir rápidamente a la cabina del rodado y cerrar las puertas, evitando un desenlace que pudo ser trágico.
Furia y daños evitados
Frustrado por no obtener el botín, el delincuente comenzó a arrojar botellas de plástico con violencia contra la carrocería de la camioneta. Si bien los impactos fueron sonoros, afortunadamente no llegaron a provocar daños materiales de consideración en el vehículo. Tras el ataque, el malviviente se dio a la fuga aprovechando la oscuridad de la zona.
Intervención judicial
La fiscal de turno, Dra. Belkis Alderete, tomó conocimiento del caso y dispuso medidas urgentes para dar con el responsable. Entre las directivas impartidas se destacan:
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Intervención de la Brigada Interna: Para realizar un rastrillaje en las inmediaciones y zonas aledañas.
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Relevamiento de cámaras: Se buscará identificar al sujeto a través de los dispositivos de seguridad públicos y privados del sector.
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Actuaciones correspondientes: Remisión del legajo fiscal para avanzar con la imputación por amenazas calificadas.
El hecho reaviva el debate sobre la presencia de personas que exigen pagos compulsivos en la vía pública mediante métodos intimidatorios, una problemática que preocupa a los vecinos que circulan por el casco céntrico santiagueño durante los fines de semana.