La Justicia santiagueña dio un paso clave en la investigación por la muerte de una beba recién nacida, hecho ocurrido en un hospital de la ciudad de Quimilí en mayo de 2025. Se dispuso la imputación de dos profesionales de la salud por su presunta responsabilidad en el trágico hecho.
Fuentes judiciales indicaron que la medida alcanza a una obstetra y a una enfermera que prestaban servicio en el mencionado nosocomio. Ambas deberán presentarse a declarar bajo la acusación del delito de homicidio culposo, en el marco de un expediente que tramita en la Unidad Fiscal de Abuso Sexual y Violencia Institucional.
El caso se originó a partir de la denuncia presentada por el padre de la menor. Según su relato, la madre habría ingresado al centro de salud con fuertes dolores propios de un embarazo avanzado. Sin embargo, tras el alumbramiento, la beba aparentemente no presentaba signos de vitalidad y debió ser sometida a maniobras de reanimación que resultarían infructuosas, confirmándose su fallecimiento minutos después.
El denunciante sospecha de una serie de decisiones médicas previas y durante el parto, donde se presumirían demoras injustificadas y fallas en la atención. A raíz de contradicciones en las explicaciones del personal, la familia requirió una autopsia para intentar echar luz sobre las causas del deceso.
En este delicado contexto, la parte querellante solicitó ampliar la investigación para imputar a otros médicos que asistieron a la mujer durante la gestación. De acuerdo a esta postura, dichos profesionales habrían detectado una amenaza de parto prematuro en los controles ecográficos previos, pero omitieron disponer la internación o las medidas preventivas de rigor.
Para la querella, si se hubiese actuado con la diligencia correspondiente, el desenlace fatal podría haberse evitado. Mientras tanto, se aguardan nuevas pericias médicas que permitirían establecer el grado de responsabilidad de todos los posibles involucrados en esta tragedia que mantiene en vilo a la comunidad.