La administración nacional encabezada por Javier Milei inició las gestiones para implementar Inteligencia Artificial (IA) en diversas áreas del sector público, como parte de su plan de reestructuración estatal. Sin embargo, un reciente análisis internacional difundido por la Agencia Noticias Argentinas advierte que la aplicación de estas herramientas sin una reforma de fondo podría, simplemente, "automatizar la ineficiencia" y profundizar los problemas existentes.
El contraste entre agilidad y crisis institucional
El informe, basado en la revisión de 200 casos globales, destaca que la IA no soluciona sistemas burocráticos deficientes, sino que puede amplificar sus errores. En Argentina, existen antecedentes positivos como el sistema Prometea, que agiliza la redacción de resoluciones judiciales. Asimismo, países como Austria y Francia han logrado recuperar sumas millonarias en impuestos evadidos mediante el cruce de datos y el uso de imágenes satelitales.
No obstante, la implementación apresurada ha generado graves crisis internacionales. El caso más crítico se registró en los Países Bajos, donde un algoritmo con sesgos acusó erróneamente de fraude a 26 mil familias, provocando la pérdida de empleos, viviendas y derivando en el colapso del gobierno de aquel entonces. Estos antecedentes subrayan la necesidad de contar con marcos regulatorios y éticos sólidos.
La postura de la OCDE ante la digitalización
Un estudio de la Dirección de Gobernanza Pública de la OCDE revela que, aunque el 70% de los países ya utiliza IA para procesos internos, solo un tercio ha logrado integrarla con éxito en el diseño de políticas públicas reales. El organismo señala que el desafío no radica únicamente en el recorte de personal administrativo o la adquisición de software, sino en un rediseño integral del Estado.
Especialistas advierten que avanzar hacia la digitalización sin reparar las fallas estructurales previas podría aumentar la desconfianza ciudadana en las instituciones. Para la gestión nacional, el reto será evitar que la tecnología se convierta en una herramienta que profundice la desconexión social en un contexto de alta sensibilidad económica y política.