El Vaticano fue testigo ayer de un acontecimiento sin precedentes con la realización de la Vigilia Pascual, la primera bajo el ministerio del Papa León XIV. En un clima de profunda solemnidad, el nuevo obispo de Roma utilizó la liturgia más importante del calendario católico para enviar un mensaje directo a los líderes mundiales, instándolos a abandonar las posturas que mantienen al mundo sumido en la confrontación.
El triunfo de la luz y el rito del bautismo
La celebración se inició en la penumbra del atrio de la Basílica de San Pedro, donde el Santo Padre procedió a la bendición del "fuego nuevo". Con el grabado del Alfa y el Omega en el cirio pascual, León XIV encabezó la procesión hacia el altar mayor, simbolizando el paso de la oscuridad a la luz. Un momento de especial emotividad se vivió cuando el Pontífice bautizó a diez adultos provenientes de diversas naciones, un gesto que subrayó la universalidad de la Iglesia en esta nueva etapa.
Este dinamismo en la ceremonia marcó una clara diferencia con los últimos años del pontificado anterior, donde las limitaciones físicas del Papa Francisco habían obligado a reducir la participación activa en los ritos más extensos. León XIV mostró una presencia firme, conectando con los miles de fieles que colmaron el templo y la plaza.
Una advertencia contra el inmovilismo social
Durante el momento de la homilía, el Papa trazó un paralelismo entre la piedra que sellaba el sepulcro de Jesús y los obstáculos que hoy asfixian a la sociedad contemporánea. "Hay piedras que parecen inamovibles y oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo y el egoísmo", sentenció con tono enérgico. Para el líder religioso, la guerra y la injusticia no son hechos aislados, sino el resultado de un "rencor" acumulado que rompe los vínculos entre los pueblos.
"¡No dejemos que nos paralicen!", exclamó León XIV ante la multitud, haciendo un pedido desesperado por la paz. Invitó a los presentes a mirar el ejemplo de quienes dedican su vida a remover esas "losas sociales" para construir puentes de diálogo allí donde hoy solo hay muros de aislamiento.
Cierre de la Semana Santa 2026
La agenda del primer Papa americano (del norte y sur) concluirá este domingo de Resurrección. Se espera una concurrencia masiva en la Plaza de San Pedro para la misa central y la posterior bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo). En ese mensaje, el Vaticano anticipa que León XIV profundizará su hoja de ruta diplomática, centrada en la reconciliación de las naciones en conflicto y la asistencia a los más postergados.